Cuando un amigo cumple años, es una ocasión en la que las personas cercanas se reúnen y hacen obsequios muy variados, comparten su tiempo, sus alegrías y esperanzas. La verdad, esas fiestas llenas de gente son un recuerdo que fué desvaneciendo en las arenas del tiempo. Tanto el asistir a cumpleaños como hacer una fiesta, son cosas que fueron perdiendo vigencia en las cambiantes vicisitudes de la vida...
Ahora, un cambio trajo de vuelta esas cosas que ya creía perdidas, sin embargo, mas allá de los regalos superficiales como pueden ser una corbata, creo que un regalo tiene que ser algo que ayude a solucionar un problema que aqueje a la persona, donde van contenidas nuestras mejores intenciones sin importar la naturaleza del regalo.
Si no se sabe qué regalar, significa que el conocimiento que se tiene de dicha persona es escaso o nulo, y creo que uno no debería asistir desde un principio si sólo para quedar bien... Puedo estar equivocado, pero es algo que recuerdo de mis cumpleaños cuando era chiquito.. en aquella época, las invitaciones eran producto de las relaciones laborales/sociales de la familia, y muchas veces me encontraba con invitados que eran perfectos desconocidos o que yo no hubiera invitado. La cosa era en ambos sentidos, yo también tenía que asistir a fiestitas de los hijos de los compañeros de trabajo de mi vieja principalmente, aunque nunca hubieramos cruzado palabra... Esto se convierte con el tiempo en el acto-voluntario/responsabilidad de "invitar/ir pa' no quedar mal". Esto también se ve en los regalos, que tienden a ser algo comprado al azar como una formalidad.
A mi modo de ver, los regalos no necesariamente tienen que ser algo que uno compre, aunque en esta sociedad consumista la noción de virtud del regalo se ha ido perdiendo. Un regalo que yo haría, sería preferentemente una artesanía, algo propio, algo funcional (ya que mis artes, por definición, no son precisamente decorativas), que solucione --al menos en parte-- algún problema/necesidad que he notado.
Es precisamente en esto que he estado trabajando estos días. No comento mas detalles para no joder la sorpresa. Todavía le faltan bastantes horas encima, pero creo que voy a llegar a tiempo...
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La hago corta porque ya envié un comentario y se perdió entre las opciones de blogspot.
ResponderEliminarDe la frase "Dime con quien andas y te diré quien eres" puedo concluir que en mi caso cuando festejo un cumpleaños no me importa realmente los regalos, si los taen o no y mucho menos qué me regalan. Pero no por esto dejo de valorar el gesto.
De igual mantera cuando voy a un cumpleaños realmente no pongo mi mayor atención en qué es lo que llevo, si lo llevo o no. Incluso he asistido a cumpleaños de personas a las que aprecio mucho sin un regalo en la mano porque no pude comprarlo (falta de tiempo o dinero en ese momento).
Entonces al menos en mi caso creo que asi como a mi no me importa, creo que a las personas que aprecio no les importará de la misma manera.